La callejera bestia parda

Imagina uno de esos días en que sales emocionad@ a patinar, con el
entusiasmo de ir por las calles o algún sitio sacándole muchas revoluciones por segundo a tus ruedas, vas concentrad@ disfrutando la práctica y el buen día, todo está bajo control. De repente escuchas un ladrido a lo lejos, nada de qué preocuparse excepto porque cuando volteas ves a una ternurita como la de la foto corriendo frenética, veloz y callejeramente hacia ti ¿qué harías?

...
...
piensa rápido, muy rápido
...
...
¡llegó!!

Pues me ocurrió que la tierna y antisocial bestia callejera, parda, de mediana estatura y nada macilenta, se hizo en el camino un par de secuaces que también se animaron y seguramente pensaron ¡vamos a darle! ¡quiero sangreee!

Uno ya era bastante, pero tres eran como demasiada mala suerte. ¿Qué hago? fue la pregunta que me vino a la mente y en fracciones de segundo tenía 3 opciones, mientras tanto ya mi tierno amigo estaba muy cerca, haciendo gala de todos esos dientes amarillos y filosos, babeantes de rabia, y sus ojos marrones con las pupilas como una mira láser apuntando hacia mi esquelética humanidad. Sus secuaces más atrás, siguiendo la corriente, alborotados, y entre la algarabía de los ladridos puse en práctica la opción 2a.

1) Presionar el botón de "Nitro" y acelerar. Ups... no tengo, y capaz en el intento me caigo por novato. O quizás se hubiera producido una larga persecución, de esas donde el depredador se enfurece más mientras más largo es el trayecto.
2) Me quedo tranquilo y pues... ¡que sea lo que venga! dentro de esta tenía 2 sub-opciones:
2a) Confiar que no va a pasar nada.
2b) Ser depredado por las ternuritas frenéticas.

Por fortuna, 2a me resultó bien (ufff) sólo seguí rodando tranquilo, seguro, y dejé que volaran en su neurosis, mantuve la vista al frente esperando un tierno mordisco, pero tranquilo, sin miedo. Nada pasó y los neuróticos se calmaron. Recomendaciones ante un perro bravo: a) no lo veas a los ojos (es señal de reto) y si quieres baja la mirada, b) mantén la boca cerrada, mostrarles los dientes también los puede enfurecer, c) ¡clávale el patín al líder si no tienes de otra!

Es difícil reaccionar cuando las cosas marchan rápidamente; igual pasa cuando vas en una bajada y debes o sientes necesidad de frenar. A veces nos bloqueamos, otras la mente piensa con asombrosa rapidez y facilidad considerando todas las variables, pero es bueno que siempre pensemos previamente en la posibilidad de que nos encontremos en alguno de estos escenarios para que no nos tomen por sorpresa.

Y nunca te confíes cuando pase el peligro. El mismo día, cuando seguí mi ruta, uno o dos minutos después del incidente, ocurrió lo mismo con otro perro, uno de esos que te ponen las dos patas encima y te tumban. ¡Estaba hecho! me había ganado la ira de los dioses, o confabularon las estrellas, planetas, asteroides y cometas en mi contra, o una ráfaga solar alteró las ondas mentales caninas y la pagaron conmigo... yo que sé, pero esta vez me salvó una cadena ;)

Al llegar a casa me pregunté por le ladran los perros a las motos, o a algunos carros, ¡o a los patinadores! jajajaja ¿será que son locos?

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